11/9/08

De profundis, Federico Luger Gallery, Milan

El hijo de Saturno, escribe Agripa de Nettesheim en 1510, "siempre reflexivo, perfora el suelo con la mirada". Escribe Laszlo Földényi, en su libro Melancolía: Esto es cierto en dos sentidos:Agrippa entiende al pie de la letra esta "perforación" del suelo y considera que los melancólicos son capaces de encontrar los tesorors ocultos bajo tierra; en un sentido más amplio, el suelo no sólo oculta tesosros, sino que las profundidades representan al mismo tiempo lo contrario de la superficie, la negación de la vida, el reino de la muerte (o el "más allá").

De profundis 2, 2008. Terracota, resina, pintura y objetos, (silla, deportivas, camiseta y monedas). 5 metros aprox.    


De profundis 1, 2008. Terracota, resina, pintura y objetos, (silla, libros, cajas de plástico  y cartón).


Susan Sontag escribe sobre Walter Benjamin, la memoria, el poner el pasado en un escenario, convierte el flujo de los acontecimientos en "tableaux"... sumido en la melancólica conciencia de " la crónica desconsolada de la historia universal", proceso de incesante descomposición... la noción de las ideas y las experiencias como ruinas.




 Tableaux, 2008. Impresión digital y acrílico sobre papel. 100 x 70 cm. Cada unidad.



26/5/08

El hombre de los árboles


El hombre de los árboles.

El hombre de los árboles comparte con nosotros
más del noventa y siete 
por ciento de su código genético.
Sus actos primordiales
son conseguir comida, aparearse
y dormir en las ramas a la sombra.
Apenas tiene tiempo
para vida social innecesaria.
De manera indistinta
habitan en pareja o solitarios
pero siempre en la altura de la selva.
Los indígenasdicen
que los machos adultos
tratan violentamente a sus retoños.
La cámara demuestra que no es cierto y que incluso
copulan en familia.
Este ejemplar maduro
suele escaparse solo, sin motivo aparente
durante varios días. Tiene brazos
ocho veces más fuertes que los de un campeón
de boxeo. Por eso cuando vuelve
saluda con cuidado a los demás
los toca incluso con delicadeza.
se tiende a descansar a cada cincuenta metros.
Su dieta se compone de alimentos muy simples.
Comunica emociones inmediatas.
La selva se convierte en un espacio
de infinitos espacios para sus pies prensiles.
La voz en off resume:
es la serenidad de los orangutanes.

Un angulo me basta, de Juan Antonio González Iglesias.
Colección Visor de Poesía.

20/5/08

España. Arte Spagnola 1957-2007. Palermo. Italia. 18/05/2008-14/09/2008

Han dormido mucho tiempo en el bosque. 2002
Terracota y pigmento.
Medidas variables.
Colección Musac. Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León. 

17/5/08

Iluminaciones


Iluminaciones.
Impresión digital, acrílico, ceras y pastel. 
154 x 144 cm aprox.

13/4/08

Spleen


El miedo es como un lazo que se aprieta en nudo. Lenine

La palabra spleen es de origen Griego splen. En Inglés denota al bazo. En Francés, spleen representa el estado de tristeza pensativa o melancolía. Fue popularizado por el poeta Charles-Pierre Baudelaire (1821-1867) pero había sido utilizado antes, en particular durante la literatura del Romanticismo, a inicios del siglo XIX). La conexión entre spleen (el bazo) y la melancolía viene de la medicina griega y el concepto de los humores. Uno de los humores era labilis negra segregada por el bazo y asociada con la melancolía. Opuesto a este concepto el Talmud (tractate Berachoth 61b) nombra al bazo como el órgano de la risa, aunque no esta descartada una anterior relación con la medicina de los humores acerca de este órgano.

La melancolía, el tema de nuestro discurso presente, lo es en disposición o en hábito. En disposición, es esa melancolía transitoria que va y viene en cada ocasión de tristeza necesidad, enfermedad, problema, temor, aflicción, enojo, perturbación mental o cualquier tipo de cuidado, descontento o pensamiento que cause angustia, torpeza, pesadez y vejación del espíritu y cualquier ánimo opuesto al placer, la alegría, el alborozo, el deleite, que nos causa indolencia o disgusto . En dicho sentido equívoco o impropio, llamamos melancólico al que está embotado, triste, huraño, torpe, indispuesto, solitario, de alguna forma enternecido o descontento.  Y de estas disposiciones melancólica no está libre ni siquiera el estoico: nadie es tan sabio, nadie tan feliz, nadie tan paciente, tan generoso, tan divino, tan piadoso que pueda defenderse; nadie está tan bien dispuesto que en uno u otro momento no sienta su dolor, más o menos. La melancolía, en este sentido es una característica inherente al hecho de ser criaturas mortales. Anatomía de la melancolía. Robert Burton.

Spleen, MP&MP Rosado (San Fernando, Cádiz 1971).

En esta exposición MP&MP Rosado presentan una instalación compuesta por lo que parecen restos ennegrecidos o calcinados de árboles que, observados mas detenidamente, resultan incorporar a su composición unas deportivas, un libro, un abrigo, o una silla “desmembrada”, es decir, toda suerte de detritus “melancólico” de la clase que uno encuentra en un trastero o en un contenedor. Estos “restos de árboles” distorsionados, retorcidos, están abrazados, sí, pero es precisamente en este abrazo obligado en el que se asfixian. La obra de los MP&MP Rosado está inextricablemente ligada a la dualidad planteada por este abrazo, pues como dice Robert Burton, en su libro Anatomía de la melancolía, “La melancolía es una característica inherente al hecho de ser criaturas mortales”; y ni siquiera de ella se libran los gemelos, que, sin embargo, pueden desde el lugar que ocupan investigar con mirada fresca y cualitativamente distinta la relación que existe entre la melancolía y los conceptos de interioridad, individualidad y, en consecuencia, de identidad.

Por otra parte podremos ver, en sus dibujos, una evolución sobre aquellos que ya les caracterizan. Partiendo de fotografías de espacios anodinos que luego cortan y reposicionan, (produciendo una distorsión irreal del espacio) cohesionan con pintura los fragmentos, generando de esta manera un espacio aparentemente “natural”. Así la imagen viaja una vez mas hacia lo real, hasta que los artistas la obligan a volver al reino de la ficción en el ultimo momento, poniendo en evidencia el artificio, pero al mismo tiempo cubriendo las capas de ficción previas, mas sutiles y anodinas, con una ficción o anormalidad mucho mas espectacular y visible, y dejando claro así que las relaciones entre artificio, normalidad, y espectáculo, no son ni mucho menos las que nos planteamos. 

(Extracto de la nota de prensa, Galería Pepe Cobo, Madrid.)

Ésta exposición la hemos titulado Spleen, palabra popularizada por Charles Baudelaire aunque había sido utilizado antes durante la literatura del romanticismo, denota tristeza pensativa y melancolía pero que a la vez se refiere al órgano de la risa, dentro de la teoría de los humores. Presentaremos una serie de piezas recientes, esculturas de formato medio que componen una instalación,  realizadas en  barro cocido y otros materiales, desde unas deportivas, un libro, un abrigo, cuerdas o una silla “desmembrada”…., y globos hechos en cerámica y  esmaltados , también se mostraran dibujos, impresiones digitales con pastel, conté y acrílico sobre papel Arches.

Nuestro trabajo relaciona la desconfianza y el aburrimiento siempre a la espera de la sensación, de algo nuevo , con un individualismo radical del mundo contemporáneo que se acerca al romanticismo, Piranesi, Durero, Baudelaire, Robert Burton….La materia prima donde nos nutrimos sigue siendo nuestra obsesión por la interioridad y el yo.

En la galería nos encontraremos  restos de árboles, (distorsionados, retorcidos, receptáculos de objetos), que están abrazados, amordazados o atrapados por cuerdas que atrapan a la vez.  Los fragmentos de árboles sujetan o tiran de una serie de globos inflados y esparcidos, alrededor de las piezas y el espacio.

Materializamos una atmósfera exuberante y frágil a la vez, con alusiones literarias incluso cinematográficas, árboles muertos, globos pesados, cercanos al miedo y la tristeza.

El trabajo  plantea diferentes interferencias en la percepción de  lo ordinario. Ante la desorientación existe un esfuerzo por reubicarse, por saber lo que las cosas son y como nos situamos ante ellas, y cuando llegamos a reconocerlas, ahora qué.....?

Los elementos se repiten indefinidamente y recorren el espacio dibujando líneas sinuosas como itinerario para un teatro.

Seguimos interesados en lo que se conoce como los márgenes, en las experiencias de los perdedores que viven en el borde de la sociedad actual y abandonados a su suerte, en los espacios de tránsito, en la búsqueda de lugares donde todo fracasa. En Spleen las imágenes están dentro de éste orden, espacio y tiempo, donde el espectador se convierte en límite ante lo que se le revela, destacando sobre el paisaje de fondo.

Sobre el gimiente espiritu presa del tedio largo / Y el círculo abrazando de todo el horizonte, / Despide un fulgor negro más que la noche amargo; LXXXI. Spleen. Charles Baudelaire